La aprobación de una lista de “países de origen seguros” permitirá rechazos rápidos de asilo pese a la persecución que sufren las personas LGTBIQ+
El Parlamento Europeo aprobó esta semana, en Estrasburgo, una nueva lista de “países de origen seguros” con el objetivo de acelerar los procedimientos de asilo en la Unión Europea, una decisión impulsada en el marco del Pacto Europeo de Migración y Asilo que afecta directamente a personas solicitantes procedentes de países como Marruecos, Egipto, Bangladesh, India, Túnez o Colombia, incluidos quienes huyen por motivos de orientación sexual o identidad de género.
La medida permite tramitar de forma acelerada las solicitudes de asilo de personas procedentes de estos países, partiendo de la presunción de que no existe persecución generalizada. En la práctica, esto obliga a las personas solicitantes a demostrar en muy poco tiempo que sufren una persecución específica, una exigencia especialmente difícil para las personas LGTBIQ+, que a menudo han vivido su identidad en la clandestinidad para proteger su vida.
Diversas organizaciones de derechos humanos denuncian que esta clasificación ignora la realidad legal y social de muchos de los países incluidos. En algunos de ellos siguen vigentes leyes que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, mientras que en otros la violencia social, los abusos policiales o la falta de protección institucional hacen inviable una vida segura para las personas LGTBIQ+.
Desprotección de las personas LGTBIQ+
El uso de procedimientos acelerados también limita el acceso a asesoramiento jurídico especializado y reduce el margen para explicar historias de persecución marcadas por el miedo, el silencio y la invisibilidad. Para muchas personas LGTBIQ+ refugiadas, aportar pruebas supone exponerse de nuevo a la violencia o revivir situaciones traumáticas ante las autoridades.
Colectivos LGTBIQ+ europeos advierten de que declarar “seguros” estos países envía un mensaje político preocupante: que la persecución por orientación sexual o identidad de género es secundaria frente al control migratorio. Esta lógica contradice los valores fundacionales de la Unión Europea y sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos.
Además, la medida refuerza una política migratoria cada vez más restrictiva que prioriza la rapidez y la disuasión por encima de la protección efectiva. Las personas LGTBIQ+ migrantes quedan así atrapadas en un sistema que no reconoce las violencias específicas que sufren ni garantiza una evaluación justa de sus casos.
Las organizaciones sociales reclaman que la UE revise esta lista y garantice evaluaciones individualizadas con perspectiva LGTBIQ+, recordando que el derecho de asilo existe precisamente para proteger a quienes huyen de la persecución, no para devolverlos a contextos donde su vida y su dignidad siguen en peligro.











