Ally Pankiw y Kate Herron señalan directamente las posiciones de J.K. Rowling contra los derechos de las personas trans para explicar su negativa a dirigir la nueva serie de ‘Harry Potter’
La nueva serie de ‘Harry Potter’ vuelve a quedar salpicada por la polémica en torno a J.K. Rowling. Dos directoras que recibieron propuestas para ponerse detrás de las cámaras de la producción han explicado públicamente que decidieron rechazarlas precisamente por las posiciones de la autora sobre las personas trans.
Una de ellas es Ally Pankiw, directora de episodios de Black Mirror. La cineasta compartió en Instagram una conversación con su agente en la que este le preguntaba si quería valorar la posibilidad de dirigir para la nueva adaptación televisiva de la saga. Su respuesta fue clara: “¡Absolutamente no!”.
Pankiw acompañó la publicación de un mensaje todavía más explícito: “Es así de fácil decir que no a financiar la transfobia”. La directora dejaba así claro que su negativa no tenía que ver con la saga ni con el trabajo creativo, sino con su decisión de no participar en un proyecto del que J.K. Rowling forma parte como productora ejecutiva y del que obtiene beneficios económicos.
La publicación provocó además la respuesta de Kate Herron, directora de series como Loki y The Last of Us. Herron explicó que a ella también le habían ofrecido dirigir la producción y que había rechazado la propuesta en dos ocasiones. “Me lo han pedido dos veces y he tenido que explicar que mi respuesta nunca cambiará: será un no”, escribió la directora en los comentarios de la publicación de Pankiw.
Financiar la transfobia
Las declaraciones de ambas directoras vuelven a poner sobre la mesa una cuestión que acompaña a la autora de Harry Potter desde 2020: qué supone trabajar en proyectos que generan beneficios para una persona que mantiene posiciones consideradas abiertamente tránsfobas por organizaciones y activistas LGTBIQ+.
Desde que Rowling comenzó a pronunciarse públicamente contra determinados aspectos de los derechos de las personas trans, algunas de las principales estrellas de las películas de Harry Potter han marcado distancias con sus posiciones. Daniel Radcliffe, Emma Watson y Eddie Redmayne, entre otros, han mostrado públicamente su apoyo a las personas trans.
La nueva serie de HBO Max ha vuelto a abrir ese debate. Cada nuevo fichaje delante o detrás de las cámaras provoca preguntas sobre la decisión de participar en una producción vinculada a Rowling. Y mientras algunas personas optan por formar parte del proyecto, otras, como Pankiw y Herron, han decidido que hay trabajos a los que también se puede decir que no por principios.
Desde HBO, sin embargo, han defendido la participación de Rowling. El presidente y director ejecutivo de la compañía, Casey Bloys, aseguró la pasada primavera en el pódcast The Town que la autora tiene derecho a expresar sus opiniones políticas y personales y negó que estas vayan a trasladarse de manera encubierta a la serie.
La cuestión, por tanto, no es únicamente qué contará la nueva adaptación de Harry Potter, sino también quién decide participar en ella y qué implica alimentar económicamente un proyecto asociado a Rowling que luego invierte el dinero de dichas producciones en financiar su cruzada antitrans.











