¿Matrimonio homosexual? Sí, quiero

¿Matrimonio homosexual? Sí, quiero

Se dice que el día de tu boda es el más bonito de toda tu vida. Quizás si no el día más bonito, uno de los más especiales y memorables sin duda. Darse el «Sí, quiero» es un paso de compromiso y amor para aquellos que han encontrado a esa persona única, y que quieren compartir la celebración del matrimonio con sus familiares y amigos.

Desafortunadamente un acto que debería ser siempre alegre y al alcance de todos los enamorados se puede convertir en una simple fantasía para algunos. La legalización del matrimonio entre homosexuales es uno de los indicadores de un país con verdadera política igualitaria. Cuando el recuento de países de este tipo se detiene en 18, no podemos hacer otra cosa que arremangarnos para seguir con todo el trabajo que queda por delante.

Esta infografía de NeoMam Studios hace un repaso al panorama mundial en cuanto a legislación homosexual. El mapa inicial ya nos da una idea clara. Europa y América nos sacan una sonrisa. África y países árabes nos ponen los pelos de punta. 7 países donde la homosexualidad está castigada con la pena de muerte, 69 donde se considera un delito que puede ser castigado con la cárcel. Estos países tienen aún mucho camino por recorrer para llegar a proclamar legal el matrimonio gay.

Pero lo que nos sorprende es también comparar el mapa de legislación con este estudio de Pew Research, que muestra el grado de aceptación de la homosexualidad en la sociedad de cada país. Nos alegra ver España en primera posición, con un 88% de grado de aceptación, pero nos chirría que Sud-África, un país que ampara el matrimonio homosexual, sólo tenga un 32% de aceptación. O los casos de Indonesia y Turquía, estados laicos que no tienen leyes en relación al colectivo gay, pero en los que, respectivamente, un 93% y un 91% de la población no acepta la homosexualidad. Laicos sí, pero con mayoría de la población musulmana… Entrar en debates de cualquier religión ya se nos escapa de las manos, porque en algunos casos no hablaríamos sólo de reconocimiento de derechos sin importar la inclinación sexual. Haría falta empezar con algo tan básico y fundamental como los derechos de la mujer…

Volviendo a la cuestión del matrimonio homosexual, igual de importante es que la legislación sea permisiva como que la sociedad integre esta realidad. Y aquí recalcamos el tema de la educación. Sí, los jóvenes son el futuro, pero si no se les enseña que el amor es igual de válido sea entre chico-chica que entre chica-chica, nunca podrán apreciar la belleza de una boda en la que hay dos novios. Lo vemos en el famoso vídeo de niños reaccionando ante propuestas de matrimonio entre parejas homosexuales, donde algunos directamente lo ven como algo muy romántico y espectacular, y otros se centran en la «rareza» de que los protagonistas sean del mismo sexo.

La lucha por los derechos igualitarios en el matrimonio radica en esa abolición de prejuicios con la que soñamos todo el colectivo LGTB. Abrir la mente, romper barreras, olvidar la discriminación, sacudirse el concepto de «normal»… Finalizamos esta reflexión recordando aquel vídeo de Get Up! Australia, que reclamaba las leyes a favor del matrimonio homosexual con un mensaje muy simple y claro: It’s Time.

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