«¡A las calles con orgullo! Disidencia y resistencia” ha sido el lema de la marcha de este Orgullo 2026 en Madrid
Madrid ha vuelto a convertirse este sábado en el epicentro de la reivindicación LGTBIQ+ con la gran manifestación estatal del Orgullo 2026, que ha recorrido el centro de la capital bajo el lema “¡A las calles con orgullo! Disidencia y resistencia”.
La marcha, convocada por la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) y COGAM, ha reunido a un millón de personas, según las entidades organizadoras, en una jornada multitudinaria marcada por la defensa de los derechos del colectivo frente al aumento de los discursos de odio y la ofensiva reaccionaria contra las personas LGTBIQ+.
La manifestación, considerada una de las más multitudinarias de Europa, ha arrancado en la glorieta de Atocha y ha finalizado en la Plaza de Colón en un ambiente a partes iguales festivo y reivindicativo. Entre carrozas, abanicos, banderas arcoíris y trans, miles de personas han avanzado por las calles de Madrid al ritmo de himnos ya clásicos del Orgullo. Junto a la celebración, la protesta ha ocupado un lugar central, con pancartas y mensajes contra la LGTBIfobia, el racismo, la guerra y los retrocesos en derechos.
Momento decisivo
Desde la organización han insistido en que el Orgullo sigue siendo “necesario” en un momento en el que las agresiones y la discriminación contra el colectivo continúan creciendo. En el manifiesto leído al término de la marcha, FELGTBI+ y COGAM han advertido de que las personas LGTBIQ+ viven un “momento decisivo” ante una “ofensiva organizada” que busca cuestionar sus derechos, borrar sus identidades y convertir el odio en política pública. “No lo vamos a permitir. Frente a los intentos de amedrentarnos, respondemos con Orgullo; frente al odio, respondemos con memoria y resistencia”, defendieron las entidades convocantes.
Pacto de Estado contra los discursos de odio
Uno de los ejes políticos de la movilización ha sido la exigencia de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad, así como el desarrollo real y con recursos de las leyes LGTBI y trans para evitar que queden, en palabras de las organizaciones, “en papel mojado” o dependan del lugar de residencia. También se ha reclamado el reconocimiento de los derechos de las personas intersex, el fin de las intervenciones y hormonaciones no consentidas y el reconocimiento jurídico de las personas no binarias.
La preocupación por el avance del discurso ultra y por los intentos de cuestionar la autodeterminación de género ha estado muy presente durante toda la jornada. En ese contexto, una de las voces más contundentes ha sido la de la senadora y activista Carla Antonelli, que ha alertado del riesgo de retroceso en derechos.
Futuro incierto del colectivo
“Muchas personas se han dejado la vida, como para que venga alguien a mantel servido… que llega a casa, se sienta, se come todo, se va sin lavar los platos y encima se atreve a criticar los canapés que pusieron”, ha declarado en referencia a las declaraciones transfobas de Jaime de los Santos. Sus palabras fueron recibidas con aplausos por parte de manifestantes congregados durante la marcha y reflejan el clima de alerta que ha atravesado esta edición del Orgullo.
La manifestación de este 2026 ha vuelto a demostrar la capacidad de movilización del movimiento LGTBIQ+ en el Estado español, pero también la necesidad de mantener viva la dimensión política del Orgullo. La cita se ha convertido en un grito colectivo contra la violencia, la desinformación y la estigmatización, en un momento en el que buena parte del activismo alerta de que los derechos conquistados no son irreversibles. No en vano, muchas de las pancartas que se han visto durante el recorrido insistían en esa idea: “Que hoy tengas derechos no significa que los tengas mañana”.











