La FELGTBI+ advierte de las consecuencias «permanentes» del odio por LGTBIfobia sobre la salud mental
La Federación Estatal LGTBI+ ha advertido de las consecuencias duraderas que la LGTBIfobia tiene sobre la salud mental de las personas LGTBIQ+. Según el informe Estado del Odio 2026, elaborado por la entidad con la colaboración de investigadores del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC, las agresiones físicas, el acoso y la discriminación incrementan casi al doble los síntomas de depresión, ansiedad y estrés. La organización reclama medidas preventivas, atención psicológica accesible y un pacto de Estado contra los discursos de odio.
«La violencia LGTBIfóbica no termina cuando se te cura el moratón o cuando, cansada de aguantar, consigues cambiar de trabajo», ha señalado la presidenta de la FELGTBI+, Paula Iglesias. Iglesias ha recordado que estas experiencias pueden dejar una herida psicológica mucho más profunda y duradera que las lesiones físicas, con consecuencias que, en algunos casos, acompañan a las víctimas durante toda la vida.
Miedo, rabia y depresión
Los datos del estudio muestran la dimensión del problema. Casi el 20% de las personas que han sufrido violencia LGTBIfóbica experimenta ansiedad o estrés de forma constante: un 18% entre las víctimas de agresiones, un 17% entre quienes han sufrido discriminación y un 16% entre las víctimas de acoso. Entre las personas LGTBIQ+ que no han sufrido estas situaciones, el porcentaje se sitúa en el 11%.
El miedo, la rabia y la depresión también dejan huella. Aproximadamente una de cada diez víctimas siente miedo de manera permanente, mientras que entre un 8% y un 10% presenta estados depresivos constantes, según el tipo de violencia sufrida. La rabia o el enfado persistentes afectan a entre el 7% y el 9% de las víctimas, frente al 4% de las personas del colectivo que no han experimentado odio.
Pacto de Estado
Ante esta realidad, Iglesias defiende actuar antes de que se produzcan las agresiones y combatir los discursos que normalizan la discriminación en las redes sociales, las declaraciones públicas, las escuelas y los lugares de trabajo. La presidenta reclama un pacto de Estado contra el odio dirigido a los grupos vulnerables.
Por su parte, Irene Aterido, coordinadora del Grupo de Salud Integral de la federación, insiste en que las víctimas necesitan acompañamiento psicoemocional adecuado y continuado. La entidad pide reforzar la sanidad pública para que ninguna persona quede sin atención por motivos económicos y subraya que la recuperación no puede depender exclusivamente de la capacidad individual para superar la violencia ni de las redes de apoyo de cada persona.











