Niza, el infierno azul

atentado en Niza Niza, el infierno azul

Un delincuente común responsable del atentado de carácter yihadista de Niza

EDITORIAL GAYLES.TV.-  Azul es un color que asociamos al verano, a la costa sur de Francia, al estallido de los fuegos artificiales en el cielo estival, a los tonos de un Mediterraneo que, generoso, baña por igual las costas de culturas hermanas de Niza pero también de Túnez, en el Masakin natal de Mohamed Lahouaiej Bouhel, el hombre de 31 años que anoche segaba la vida de 84 personas, muchos de ellos criaturas de corta edad que tan sólo querían  ver los fuegos artificiales del 14 de julio. Entre el más de un centenar de heridos, 52 se encuentran en situación de extrema gravedad y permanecen ingresados en curas intensivas.

Niza

Mohamed alquiló un camión frigorífico de 19 toneladas con el que se abalanzó sobre la multitud que celebraba la fiesta nacional francesa. Al parecer alcanzó los 90 km por hora en un dantesco recorrido de 2 km por el paseo marítimo de los ingleses. Testigos presenciales aseguran que zigzagueaba con acelerones intentando causar el mayor daño posible como si se tratara de un macabro videojuego. La policía consiguió detenerlo acribillando a balazos la cabina del conductor del camión.

Políticos y autoridades de todos los países se han apresurado a presentar sus condolencias a Francia y a condenar el supuesto atentado, pero por el momento ninguna organización terrorista se ha atribuido la matanza. Lahouaiej era, según han declarado algunos vecinos que lo conocían “un hombre malo y solitario que nunca decía buenos días”. Su propio hermano ha declarado que “no era un musulmán practicante, no ayunaba y no rezaba”. Y algunos medios franceses han publicado declaraciones de conocidos de Mohamed que reiteran que” no rezaba, no era muy religioso, le gustaban las chicas y la salsa”.

víctima Niza

Es cierto que el método empleado coincide con las indicaciones que algunas webs yihadistas recogen para acabar con la vida de los infieles, pero es que también sugieren pasar a la gente a cuchillo o aplastarlos con piedras. En cierto modo la paranoia y el miedo se han convertido en el caldo de cultivo idóneo para que locos y delincuentes de todo pelaje den rienda suelta a su malsana y criminal violencia y mientras tanto empiezan a sonar tambores de guerra global y crece el enfrentamiento entre oriente y occidente, entre cristianos y musulmanes entre dos modelos que parecen haber renunciado a las soluciones políticas para alimentar con la sangre de los civiles la escalada bélica.

Condena sí, pero también prudencia y análisis y criterio para buscar el origen del horror, para trabajar en las soluciones que dejen sin argumentos a los delincuentes, a los locos, a los terroristas, a los hombres malos y solitarios que nunca dicen buenos días. Todo lo demás, el talión, el ojo por ojo y diente por diente sólo conseguirá dejarnos ciegos a todos.

Fuente: El Mundo La Vanguardia

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