Los pactos de la vergüenza PP-C’s-Vox

PP y Ciudadanos reivindican haber preservado derechos LGTBI en sus pactos con la ultraderechista VOX

GAYLES.TV.- Insulta a la inteligencia leer a líderes de Ciudadanos y PP jactándose de haber preservado los derechos LGTBI en sus pactos con VOX. Vendría a ser como pactar con el diablo y alegrarse de conseguir que deje los cuernos en el perchero cuando venga a cenar a casa. Pura demagogia.

Quienes siguen la serie de “El cuento de la criada” o han leído la novela de Margaret Atwood, sabrán de qué hablo cuando me refiero a la República de Gilead: una distopía teocrática donde la tortura, las violaciones, negación de derechos e incluso las ejecuciones están regularizadas, especialmente contra las mujeres y por supuesto contra las personas LGTBI. ¿Por qué sacar aquí Gilead a colación? Porque quizá lo que resulta más aterrador son los comentarios de algunas de sus protagonistas sobre el hecho de que no lo vieron venir, que no supieron interpretar las señales, que infravaloraron los indicios. Hasta que fue demasiado tarde. Y, sin llegar a esos extremos de la ficción, algo similar puede estar sucediendo aquí y ahora.

Los pactos de VOX con PP y C’s son el caballo de Troya de cuyo vientre, a largo plazo, irán saliendo condiciones que dañarán gravemente nuestros derechos como colectivo y nuestra calidad de vida. Nadie se despierta un día y descubre que todos los derechos conquistados durante años te han sido arrebatados, no. El fascismo actúa como la gota malaya que va corroyendo la roca de nuestros logros y derechos hasta revertirlos, anularlos y enviarnos de vuelta a las cavernas del silencio y la negación.

El pacto en Madrid

Y es que VOX ha visto claro que no necesitaba aplicar sus exigencias de máximos como la de derogar la “Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación” de la Comunidad de Madrid, no. Basta con vaciar esas leyes de contenido, recortar su alcance, limitar su aplicación y sobre todo contrarrestar en otros ámbitos como el de la educación. Y ahí le han dado al pacto, bueno, mejor sería decir ahí nos han dado a tod@s, porque a largo plazo ese y no otro es el mayor peligro que encierran los pactos con VOX.

Condicionar la educación que reciben nuestros hij@s y cuando digo nuestros hij@s me refiero a los de toda una sociedad, quienes en un futuro regularán y guiarán nuestras vidas y nuestra convivencia. Pues bien, lo que VOX pretende y está consiguiendo en algunas comunidades es sembrar la semilla del odio contra la diferencia, la negación de la diversidad e imposibilitar educar a la población en edad escolar en el respeto a los demás siempre, sea cual sea su opción sexual, su identidad de género o la familia de la que proceda.

¿Y cómo se concreta esto? Pues con medidas como el documento del  “pin parental” que obliga a los equipos directivos de los centros  a que saquen a sus hijos e hijas de charlas con temáticas como el acoso escolar o la opción sexual. O también pasa por autorizar la libre circulación del tristemente famoso bus naranja que viene a recordarnos que “los niños tienen pene y las niñas tienen vulva” y que si no te sientes así eres un bicho raro y contigo a la hoguera.

Una de las guindas de este perverso pasteleo del trifachito es la elaboración de listas negras con los profesionales del ámbito educativo que han impartido charlas sobre diversidad sexual. Sí, empezamos con las listas negras, al paredón con ellos. Y podríamos seguir con los recursos reconocidos a la Escuela Católica y Concertada  en la Comunidad Valenciana contra los protocolos de acompañamiento a menores trans en las aulas. Algo similar a lo que sucede en Castilla y León dónde se argumenta que “aplicar ese protocolo vulneraría la libertad ideológica de los padres”. Por lo visto nada es tan importante como preservar el derecho de algunas familias a que sus hijos sean educados en el odio a la diferencia, en la negación a la diversidad. Asco.

Pero lo que realmente genera repulsión es que quienes se ofrecen a pactar, quienes de facto pactan, se arroguen la defensa de nuestros derechos, se envuelvan hipócritamente en la bandera LGTBI para rascar votos de nuestro colectivo. Se ofenden cuando se les niega el derecho a desfilar en el Orgullo y colocan estratégicamente banderas del arco iris tras el declarante de turno en los informativos. Basta ya de tanta hipocresía, de tanta demagogia y tanta utilización perversa de nuestra lucha y nuestros derechos.

Porque esos pactos tienen consecuencias y graves. De entrada legitiman la violencia y dan alas a las agresiones que se han incrementado espectacularmente en los últimos meses y no sólo en número, sino también en virulencia.

Es necesario desmontar sistemáticamente las mentiras o verdades a medias de unos pactos que nos perjudican ahora y que socavan las bases de nuestros derechos en el futuro. Hay que denunciar cualquier intento de apropiación de nuestra lucha y nuestro discurso. Pero sobretodo debemos preservar la educación, el derecho inalienable de la ciudadanía a ser educada en los principios de la igualdad, el respeto, la libertad y la diversidad.  El pensamiento reaccionario de algunos padres y madres no puede estar por encima de los derechos de toda la ciudadanía, incluidos los de sus propios hijos e hijas.

Urge la aprobación de una ley LGTBI de carácter estatal que preserve nuestros derechos e impida a la ultraderecha adoctrinar en el odio, la negación y la violencia. De lo contrario esas cláusulas LGTBI que permanecen en los pactos vacías de contenido, no sólo tienen los días contados, sino que acabarán desapareciendo.

Y SÍ, lo afirmamos con rotundidad, nadie debería ser cómplice de la injerencia de VOX en cuestiones de educación. Parafraseando a Rufián, “señores y señoras  del trifachito, saquen sus sucias manos de nuestras escuelas e institutos”.

Fuente: voxespana.es, lainformación.com, lavanguardia.com, ovejarosa.com, elplural.com

Fotografía: Javier Barbancho, Hispanidad.com

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