Oscar Wilde, memoria en venta

El Gobierno británico pone a la venta la cárcel de Reading donde Oscar Wilde cumplió condena por su relación con Alfred Douglas

GAYLES.TV.-  Si existe en el Reino Unido un lugar de culto equiparable a Stone Wall ese lugar es la cárcel de Reading. En ella Oscar Wilde cumplió prácticamente la totalidad de su condena de dos años de trabajos forzados por el delito de “gravedad de indecencia”. Ese eufemismo encubre el hecho de mantener relaciones con el joven Lord Alfred Douglas de manera bastante pública y escandalosa lo que llevo al padre de Alfred a interponer denuncia contra Wilde.

El hecho de que el penal se hubiera convertido en lugar de peregrinaje del colectivo LGTBI planteó la posibilidad de convertirlo en un centro de arte para honrar el legado del escritor inglés. Joseph Galliano, consejero delegado y cofundador de Queer Britain, nombre con el que es conocido el museu nacional LGBTQ+ declaro: “Es un espacio muy significativo. Estamos perdiendo espacios patrimoniales y culturales que nunca se recuperaran. Y los perdemos en nombre de la reurbanización comercial”.

Y es que a partir del próximo jueves, el penal que dió nombre a la famosa “Balada de la carcel de Reading” que escribió el propio Oscar Wilde al poco de finalizar su condena, será puesto a la venta por el Gobierno británico.

Los responsables del Ministerio de Justicia han informado en un comunicado que “siempre buscaremos el mejor resultado para el contribuyente”. De hecho Reading se trataría de la última prisión vendida por el Estado que busca convertir sus activos en liquidez para reforzar sus presupuestos. La intención del Ministerio es invertir el dinero resultante de la venta en la mejora del sistema penitenciario.

En cualquier caso se pierde una excelente oportunidad de salvar un espacio que hubiera podido preservar la memoria no tan sólo de Oscar Wilde, sinó también de los miles de personas que sufrieron persecución y condena entre sus barrotes a causa de su orientación sexual. O como dice el verso del propio Alfred Douglas al final de su poema “Dos amores”:  yo soy el Amor que no se atreve a pronunciar su nombre”. Porque si lo pronunciabas, si lo vivías, si lo hacías público podías acabar como Wilde en prisión.

Fuente: euronews.com, bbc.com

Fotografía: Morley von Sternberg,

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