Fallece a los 79 años el actor Eusebio Poncela, icono transgresor del cine, el teatro y la televisión en España
La muerte de Eusebio Poncela a los 79 años deja al cine español sin una de sus rara avis más fascinantes. Su actitud libre e insumisa ante el oficio de interpretar le convirtió en uno de esos actores que no temen arriesgar y adentrarse en los territorios más incómodos, turbios y complejos del ser humano. Sus personajes pusieron voz a pensamientos que en su época convenía callar, como si el carácter indómito del actor se transmitiese a sus propias creaciones.
Poncela nació en el barrio madrileño de Vallecas en 1945 y su infancia estuvo marcada por dos constantes: la obsesión temprana por ser actor y las continuas expulsiones de colegios. Desde los tres años ya soñaba con los escenarios y participaba en funciones escolares, lo que le llevó a graduarse en la Real Escuela Superior de Arte Dramático.
Cine, teatro y televisión
Poco después de empezar a actuar en teatro a mediados de los años sesenta, debutando con ‘Mariana Pineda‘ de Federico García Lorca, comenzó a compaginar en 1970 la actividad teatral con el cine y la televisión. Para Estudio 1 protagonizó, entre otras, ‘Los bandidos‘ (1974), de Schiller, junto a Juan Diego y Marisa Paredes. Un camino que le llevaría, finalmente, a debutar en la gran pantalla con ‘La semana del asesino‘ (1972), de Eloy de la Iglesia. Alcanzó la fama con su primer protagonista, el director de cine de serie B José Sirgado en ‘Arrebato’ (1979), de Iván Zulueta.
Durante la década de los 80, Poncela se convirtió en un rostro habitual del cine de autor. Entró en el universo de Pedro Almodóvar con ‘Matador‘ (1986) y ‘La ley del deseo‘ (1987), pionera en mostrar abiertamente la homosexualidad en el cine español, y mantuvo con el director una relación de amor y odio que acabaría reflejada en ‘Dolor y gloria‘ (2019).
También trabajó con Pilar Miró en ‘Werther‘ (1986), con Carlos Saura en ‘El Dorado‘ (1988) y con Imanol Uribe en ‘El rey pasmado’ (1991). En los años 90 se trasladó a Argentina para desintoxicarse de su adicción a la heroína, y allí rodó con Adolfo Aristarain Martín (Hache)’ (1997), donde el carismático Dante le devolvió la popularidad junto a Federico Luppi, Cecilia Roth y Juan Diego Botto. Ganó el Premio Goya a Mejor Actor Protagonista por ‘Intacto’ (2001).
Vida privada y referente gay
Su vida privada fue un auténtico misterio. «La independencia es mi forma de estar en el mundo«, dijo en una de sus escasas entrevistas. No fue aislamiento, fue decisión. Rechazó las convenciones, los compromisos sociales, los focos innecesarios. En los últimos años residía en la sierra de Madrid, dedicado a la pintura y alejado de cualquier exposición pública. En lo que respecta a su orientación sexual, Poncela fue tan honesto como libre.
Se definía como «trisexual«, una suerte de etiqueta que él mismo acuñó para hablar de deseo sin fronteras. En sus palabras, «me atrae lo que me conmueve, sin importar el género«. Reconoció haber sentido rechazo social en distintos momentos, pero nunca se escondió. Su papel en La ley del deseo, junto a Antonio Banderas, lo convirtió en un referente de la diversidad sexual en España. «Soy actor, soy gay. A muchísima honra. (…) ¡Es mi vocación ser gay y ser actor!«, remachó.
Adicciones
Poncela habló abiertamente de su adicción a la heroína, una etapa oscura que atravesó en los años ochenta y que, según él, nunca afectó a su profesionalidad. Durante años vivió en Madrid rodeado de excesos, hasta que decidió huir. «Mi casa parecía la de Keith Richards. Salí corriendo». El proceso de desintoxicación fue extremadamente duro: “No te puedo explicar lo que fue el primer año de desengancharse de una cosa tan fuerte. Yo me volví muy loco. O sea, me follé a medio Buenos Aires”.
Una personalidad arrolladora y nada convencional. Poncela siempre fue listo, culto y consciente que haber sido pobre, drogadicto, homosexual y artista lo situó en una posición especialmente vulnerable, aunque su carácter individualista y su capacidad de ser implacable con los demás le permitieron defenderse. DEP.